CARACAS, sábado 31 de julio, 2010 | Actualizado hace
La controversia con Colombia ha entrado en una nueva fase a partir de la fracasada reunión de Unasur de anteayer jueves en Quito. Entramos ahora en el jale y afloje diplomático que -pudiendo parecer inútil- al menos tiene la virtud de estirar los tiempos y a lo mejor disminuir las tensiones aun cuando no las causales.
Lo que sí quedó claro después de Quito es que el Gobierno de Venezuela no las tiene todas consigo aun cuando intentó la estrategia de cambiar su rol de acusado por el de víctima de una conspiración imperial.
De los doce cancilleres convocados solo concurrieron ocho destacándose entre las ausencias la de Brasil que -en definitiva- es el motor y peso pesado de Unasur. Cierto es que el Sr. Amorim estaba de viaje por el Medio Oriente pero también lo es que se pudo haber acomodado la agenda de él y/o la de la reunión.
Tampoco asistió Néstor Kirchner, quien es el secretario general de Unasur gracias al intenso lobby de Chávez y además fue el primero que, hace una semana, ofreció sus buenos oficios para arreglar el entuerto.
Por otra parte, en un foro en el que Colombia no parecía gozar de mucha simpatía quedó claro que hay algunos países como Perú y Chile (casualmente los que van navegando con éxito) que están del lado de Uribe/Colombia y otros con mayor o menor grado de simpatías revolucionarias que prefirieron no comprometerse (Brasil, Paraguay, Uruguay, Surinam) y hasta el que no asistió, Guyana.
Naturalmente estuvieron los fieles aliados/clientes Bolivia y Ecuador pero la confrontación, en definitiva, se vio pareja lo cual es mucho menos que lo que esperaba el Sr. Maduro y la diplomacia venezolana. Será por eso que, en contra de toda costumbre, los "cabeza caliente" salieron luego a los pasillos a repartir panfletos de disconformidad y el ex conductor de metrobús remató con una rueda de prensa cuyo discurso lleno de lugares comunes más asemejó al de Fidel o Kim Jong Il que al de un pacifista.
En definitiva, luego del fracaso de la instancia de cancilleres se reunirán los presidentes ya pasado el 7 de agosto cuando el interlocutor colombiano no sea el "mafioso" Uribe sino Santos que tampoco es la Madre Teresa de Calcuta, aun cuando seguramente querrá debutar en su gestión con la menor cantidad de contenciosos posible ahora que Uribe le dejó el mandado hecho.
Desde esta columna se vaticina que en la venidera Cumbre Presidencial no se logrará nada al menos por dos razones principales: a) porque Chávez, hasta el 26S estará en campaña electoral como portaaviones indispensable para unos candidatos del PSUV grises y desconocidos por el común de la gente, por lo que mantener una confrontación con altos decibeles puede servirle en tanto y cuanto él se ha manejado antes con eficiencia en esos escenarios, y b) porque los proyectos políticos e ideológicos a uno y otro lado de la frontera son irreconciliables por lo que no puede haber una solución de fondo. Podrán haber acomodos pragmáticos sí, pero siempre persistirán las diferencias estructurales que se dirimirán con más o menos estridencia según las necesidades políticas de cada uno de los actores.
apsalgueiro@cantv.net
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